martes, 18 de marzo de 2008

¡Quiero divorciarme!, pero ¿cómo lo enfrento?


Muchas veces me piden orientación para que una pareja que quiere divorciarse lo haga en la forma menos traumática posible. Mis consejos son siempre los mismos y se enfocan en mantener la calma y reflexionar acerca de la situación, de manera que la familia y la pareja puedan encontrar una solución bien pensada e informada.

Puede resultar útil conversar con personas que se han divorciado y explorar cómo ellas han vivido todo el proceso.

Vivir un año separados es una recomendación legal, pero no obligatoria. Durante este tiempo cada miembro puede pensar sobre sus sentimientos y la situación de la pareja. Este lapso los prepara también para decidir entre la reconciliación o el divorcio. Aun en los casos de concubinato, la separación es recomendable.

Durante la separación y con el apoyo adecuado, los miembros de la pareja pueden:

¨ Aprender a comunicarse entre ellos mismos, evitando acusaciones y descalificaciones.

¨ Entender los intereses y necesidades de cada uno en la relación, así como prever los efectos de su decisión en los demás miembros de la familia y en el futuro.

¨ Hacer un balance de pérdidas y ganancias con respecto a estar juntos o separados.

¨ Dar nuevos significados a la situación de la pareja y a la función que cada uno cumple dentro de la misma.

¨ Aclarar sus propios sentimientos y su aptitud para “irse o quedarse”.

¨ Tomar una decisión basada en la reflexión y la madurez emocional, en vez de una decisión intempestiva.


Con respecto a las características de la comunicación de la decisión a los hijos, conviene ensayar lo que se les dirá con frases sencillas, evitando los rodeos; intentar la relajación antes de la reunión, procurar un ambiente y momento tranquilos, para poder conversar. Sugiero que ambos padres estén presentes y tengan igual participación en la comunicación, porque los hijos querrán hacer preguntas a cada uno.

Es importante que los padres no usen a los hijos como escudo para defender la permanencia de la relación. También deben evitar buscar aliados entre los hijos; porque ser un aliado para uno significa ser un enemigo para el otro. Los padres deben respetar los sentimientos de los hijos así como lo que cada uno representa para ellos (p.ej.: dejar de repetir los defectos del otro ante el hijo que lo idolatra).

Evitar la influencia de los chismes y aprender a detectar a los consejeros mal intencionados: muchas veces otras personas se presentan como buenos amigos pero, en el fondo, buscan recrearse con la desdicha ajena.

Y a los miembros de la pareja les digo que si éste va a ser su último trabajo en equipo, por favor, ¡háganlo bien!

En la próxima entrega, plantearemos algunas sugerencias para atender a los hijos de parejas que están en el proceso del divorcio.

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