viernes, 2 de octubre de 2020

Berrinche en cuarentena; uno de tantos


Dibujos de CF, 11 años.


Mi hijo CF tiene 11 años. Posee la condición de Síndrome de Asperger, por lo que su desarrollo socio-afectivo y emocional es distinto al de niños típicos.

Durante la cuarentena se le activó con intensidad un trastorno obsesivo-compulsivo relacionado con el miedo a contaminarse de coronavirus, gérmenes y bacterias. De modo que en su pensamiento él cree fielmente en que todo a su alrededor está contaminado. Su conducta es la de rechazar el contacto físico con quienes convive, así como con las cosas ajenas. Sólo confía en usar ciertos objetos personales. El lavado de manos se ha convertido en compulsivo (basta un roce mínimo con algo que le desagrada), para lavarse con ahínco. En lo emocional, siente asco y se irrita fácilmente. Tiende a expresar su rabia y frustración con berrinches.


Y si lidiar con el berrinche de un niño de 3 años o menos es ya un problema... Imagínense la situación con un preadolescente.


Quiero compartir con ustedes cómo enfrentamos CF y yo uno de los berrinches más recientes.


Fecha: 30-9-2020

Causa: CF estaba totalmente desnudo. Le pedí que se pusiera interiores (calzoncillos) y ropa limpia que tenía en su gavetero. Se rehusaba a vestirse, arguyendo que toda la ropa estaba sucia y que yo debía lavarme las manos antes de tocarla. Además, tendría que lavarme las manos para tocar cada una de las otras cosas que utilizaría (ponchera, taza de jabón, lavadora...).

Mi reacción habitual: hacer lo que él pide.

Mi reflexión: no puedo seguir comportándome como su esclava. Tengo que dejar que él grite y patalee hasta que se dé cuenta de que debe hacer las cosas por sí mismo. Le hago un daño si no le doy oportunidad para ser autónomo.

Mi respuesta: calmada desde mi asiento en el comedor, le dije que él mismo escogiera y lavara su ropa.

Su reacción: gritos, pataletas, amenazar con matarse, quejarse de que la ropa está contaminada. En eso pasaron cerca de 10 minutos.

Yo continuaba tranquila. Pero ya comenzaba a perder la paciencia. Tomé las llaves de la casa diciendo que me iba por un rato, hasta que ambos nos tranquilizácemos. Me imploró gritando que no me fuera. Volví a mi asiento en silencio.

La solución:

A los pocos minutos él mismo propuso un trato: vestirse con su ropa de juegos, sin calzoncillos, para bajar a la lavandería del edificio. Él mismo llevaría su ropa y yo manipularía la lavadora. Acepté.

Se tranquilizó, se vistió, seleccionó lo que iba a lavar. Juntos bajamos y lavamos la ropa. Era la primera vez, después de 6 meses que CF salía del apartamento y disfrutó pasear por las áreas comunes del edificio. 

Más tarde, él mismo tendió su ropa y se cambió cuando ya estuvo seca.

La recompensa:

‌Satisfacción para ambos.

‌Disfrutar de una película en casa al anochecer.

Cada día ocurre al menos una situación similar, con mayor o menor magnitud. El motivo, por lo general, es impredecible. Eso es habitual con el Síndrome de Asperger. 


La enseñanza que me deja es que debo estar preparada, atenta a cada circunstancia y mantener la calma. Antes de estallar de ira, es preferible salir de la situación por unos minutos, tranquilizarse. Eso dará tiempo para que tanto un@ como el niño piensen en una mejor alternativa de solución.


La batalla es diaria.


Hasta la próxima.🙂

martes, 19 de marzo de 2019

El placer de pensar no es sólo para genios




De las habilidades de CF, mi hijo, para el razonamiento lógico nunca he tenido dudas. Desde muy temprano dio muestras de su interesante forma de entender las cosas. Recuerdo la vez en que veníamos en el viaje de regreso desde Juangriego, en una Van que nos transportaba hacia el aeropuerto de Porlamar (Isla de Margarita, Venezuela). En el asiento delante nuestro iba de pie, recostado del espaldar y viendo hacia CF, un niño pequeño de unos dos años o tal vez menos. Lo miraba en silencio, al parecer más interesado en los animalitos de juguete de CF que en su persona. CF, sentado en el asiento de la ventana interrumpió su juego para mirar al niño que lo miraba. “¿Por qué no hablas?”, preguntó CF casi exasperado por el silencio del pequeño. “Di algo”, increpó. El niño bajó a sentarse, desapareciendo por unos minutos de la vista. Al rato apareció de nuevo, esta vez con un chupón en la boca. “¡Ah!, tienes chupón. Eres un bebé. Con razón no hablas”.

Es uno de los más claros razonamientos silogísticos que recuerdo de CF, quien para ese momento contaba con cuatro años y cuatro meses. Pero una hora antes de eso, el mismo CF había empezado a engancharse en una pequeña batalla con otros niños por la defensa egocéntrica de sus  animalitos de plástico.

Así, podría relatar otros episodios de precocidad, si puede decirse. Pero el más reciente, al momento de escribir esto, sucedió hace una semana. Aburrido durante un apagón, sin poder ir al colegio, ni jugar con la tablet o la computadora, CF sacó las bolas de su mini-pool. Siempre le habían interesado los colores distintos de los pares de bolas y se preguntaba por qué el ocho era el único negro. Yo terminaba de arreglar mi cuarto cuando CF fue a buscarme con el entusiasmo que causa el haber tenido una gran revelación: “Si sumas 8 a cada bola de un número menor, te da el número de la otra bola del mismo color”. “¿Qué?”, le pregunté, pues no sabía a qué se estaba refiriendo. “Las bolas de pool. Fíjate. El uno es amarillo. Si le sumas 8, tienes 9, también amarillo. Por eso el ocho es el único negro”. Y continuó con los demás pares. En efecto,  el principio se aplicaba en todos los casos. A través de la observación de las cualidades de los objetos, CF pudo inferir regularidades entre ellos. Y más adelante, aplicó estrategias de razonamiento tales como la inferencia, para proponer la explicación de estas regularidades y demostrarla. Es un razonamiento basado en reglas. Una deducción.




Lo interesante de esto no es que un niño de casi 10 años haya podido hacer una deducción, pues en teoría las personas poseemos las reglas de una lógica mental (Garnham y Oakhill, 1996) y los niños en edad escolar muestran competencia para mezclar lo informalmente aprendido con lo formalmente enseñado (Brush, 1972; citado por Flavell, 1984). El detalle crucial es que la anécdota nos permite observar algunas condiciones que suelen estar presentes en el “descubrimiento” de estas reglas.

Primero, un momento o situación de relajación (en el caso de CF: aburrimiento), en el que el individuo pueda “ver” cosas que usualmente son ensombrecidas por presiones cotidianas. “No hay videojuegos; juguemos con las bolas de pool”.

Segundo, el interés por un problema; es decir, la atención puesta en identificar la relación oculta entre dos o más aspectos de la realidad (intuir que falta información; algo que no está a la vista). “Entendiendo que el boche es la única bola blanca, ¿por qué las demás bolas están en pares de colores y el 8 es la única bola negra?”

Tercero, la postulación de alguna explicación posible acerca de esa relación. “Después del ocho simplemente se repite la secuencia de colores” o “si sumas 8 a cada bola de número menor, el resultado va en la bola del mismo color”.

Cuarto, tiempo para concentrarse mientras comprueba la explicación propuesta, a través de diferentes operaciones mentales.  “La primera explicación no me satisface, pues no me indica por qué el ocho sigue sin pareja. Debe tener una función. Voy con la segunda explicación”; “calculo 1 + 8 = 9; compruebo colores: 1 y 9 son amarillos”.

Quinto, disposición o motivación para persistir en la tarea mental. La motivación para mantenerse en la resolución del problema se alimenta con los éxitos que se van teniendo a medida que se resuelven fases intermedias.   “Calculo el resto de números y compruebo que el principio se mantiene: por ejemplo, 4 + 8 = 12; 4 y 12 son morados”.

Sexto y, finalmente, el insight, la revelación, el momento de resolución en que se tiene la certeza de haber encontrado la información que faltaba. El insight se acompaña de un sentimiento de satisfacción que puede ser variable, dependiendo del interés en el problema. “¡Sí, lo encontré!”.

Durante la tercera infancia (7-11 años, aproximadamente), el niño en edad escolar posee en mayor medida que el preescolar, una actitud cuantitativa hacia tareas y problemas cognitivos (Flavell, 1984). Esto quiere decir que puede comprender que ciertos problemas tienen soluciones precisas, específicas, potencialmente cuantificables, las cuales se pueden alcanzar a través de un razonamiento lógico y operaciones de medición bien definidas. 

CF entendió que si las bolas de pool estaban numeradas y coloreadas según su valor, entonces, debía existir una relación numérica, cuantificable, entre el valor y el color. Pero esa relación no era simplemente ordinal, es decir, no atendía a una secuencia arbitraria: el 1 y el 9 no son amarillos porque es el primer color de la secuencia (juicio perceptivo), sino porque 9 es el resultado de sumar 1 con 8 (juicio numérico). En tal sentido, CF estaba realizando una inferencia conceptual.

Para concluir, me permito citar nuevamente a Favell (1984), quien ofrece una explicación a este fenómeno:

El niño en edad escolar (…) tiene una mejor concepción general de que ciertas situaciones constituyen “un problema" y de que otras, en cambio, no lo constituyen, que las situaciones problemáticas requieren  razonamiento, medición y otras formas de actividad intelectual y, además, que el tipo correcto de actividad producirá una situación satisfactoria, posiblemente única, para el problema (p. 103).




Prestemos atención a estos momentos en que nuestros hijos descubren cómo se relacionan las cosas. Ayudemos a que disfruten el placer de pensar.

Referencias:
Flavell, J.H. (1984). El desarrollo cognitivo. Madrid, España: Visor Libros.
Garnham, A. y Oakhill, J. (1996). Manual de psicología del pensamiento. Barcelona, España: Paidós.

martes, 27 de octubre de 2015

APRENDIENDO JUNTOS A GANAR CONTROL EMOCIONAL



Los doctores Berry Brazelton y Joshua Sparrow, en su libro "El método Brazelton. La disciplina" (2003), sostienen que muchas veces los niños pequeños se asustan debido a la intensidad de sus propios sentimientos. Esto hace que sus comportamientos se desborden y los padres se enfurezcan también.

Para manejar las crisis de ira en nuestros niños y niñas, el principio clave es aprender a controlar nuestra propia emoción. Como en todo aprendizaje, se requiere de motivación, práctica y constancia. Brazelton y Sparrow recomiendan:

1. Ayudar al niño o niña a sentirse seguro(a) al experimentar sus emociones, hasta que pueda hacerlo por sí mismo(a). 

2. Distinguir diversas emociones.

3. Reconcocer las relaciones entre emociones y situaciones particulares.

4. Identificar y nombrar sentimientos.

5. Identificar y prever aquello que desencadena las emociones.

6. Encontrar maneras de tranquilizarse o expresar emociones.

7. Pedir ayuda cuando la necesita para manejar sentimientos.

8. Aceptar y valorar  los sentimientos, pues son parte de su ser.

Podemos poner en práctica todas estas sugerencias a través de actividades sencillas y cotidianas. Por ejemplo, podemos leer cuentos y hacer teatro, sea con títeres o actuando nosotros mismos con nuestros(as) niños(as) y luego comentar acerca de lo que sucedió en la historia: ¿cómo se sentían los personajes?, ¿por qué se sentían así?, ¿cómo expresaron sus sentimientos?, ¿qué ocurrió después?, ¿cómo se resolvió la situación?, etc.

Es fácil. ¡Podemos lograrlo!


sábado, 10 de octubre de 2015

¡ALERTA!: ¡BERRINCHE!

Lo vemos venir: los ojos se han puesto vidriosos en fracciones de segundo, el rostro se tornó rojo y comenzó a contraerse mientras la boca se abre preparándose para soltar un alarido escabroso. La mezcla de grito y llanto no se hace esperar. Se acompaña de golpes, pataletas y, con frecuencia, el tradicional revuelco en el suelo. 

Nos angustiamos y creemos que no podemos resolverlo. ¿Cómo puede un niño tan pequeño originar una crisis tan desproporcionada? 


Amig@s, es normal. Ocurre todos los días y a tod@s l@s niñ@s les pasa. Los berrinches forman parte del repertorio natural de la conducta infantil.


¿Cómo podemos enfrentar exitosamente un berrinche? Aquí les dejo algunas recomendaciones:



1. Observar muy bien al niño para identificar la posible causa del berrinche: frustración por algo que perdió o se le quitó, ira, hambre, sueño, manipulación, entre otras.


2. Llevarlo a un lugar seguro para que pueda desahogarse. Si no lo hay, cargarlo y sacarlo del lugar donde se inició el berrinche (técnica del "tiempo fuera"). Explicarle que estará en ese lugar durante un tiempo, hasta que se calme.


3. Hablarle mientras se desahoga, explicándole que usted entiende su molestia, pero que sólo le prestará atención cuando se calme. Esto ayudará al niño a distinguir sus sensaciones y emociones durante y después del berrinche, de manera que aprenda a utilizar palabras para expresarse cuando vuelva a experimentar la frustración.


4. Abrazarlo o felicitarlo cuando se calma. Al mismo tiempo, aprovechar para describirle la sensación de bienestar que tiene en este momento. Por ejemplo: "estabas muy bravo y te sentías mal, ahora estás tranquilo, te sientes mejor, ¿verdad?. Ya pasó".





No sea blando. Tenga en cuenta lo siguiente:


Nunca debe darle al niño lo que pide. Éste entenderá que su petición es inaceptable.


Ignore sus expresiones. Déjelo gritar y llorar en su lugar seguro. Llegará el momento en que se tranquilice.


Tenga siempre paciencia y constancia. Evite flaquear o alterarse con violencia. No se salga de sus casillas. Es mejor que usted salga de la situación (tiempo fuera) en vez de engancharse con el berrinche del niño.


Póngase de acuerdo con los demás adultos cuidadores, en cuanto |a la forma de manejar los berrinches. Si usted decide una cosa y otro adulto se la anula, el niño sabrá a quién más montarle el "show" y no servirán sus buenos intentos.


Demuéstrele cariño más a menudo, no sólo porque se calma. Los niños necesitan el alimento de las caricias para sentirse seguros y ganar auto-estima.


Con estas recomendaciones, espero que puedan resolver más de un berrinche. Verán que ustedes ganarán más confianza en sus propias capacidades y estarán más dispuestos a expresar amor a sus hijos.


¡Hasta la próxima!

miércoles, 16 de abril de 2014

EL NIÑO QUE COME MAL



¿Tienes problemas porque tu niño o niña "come mal", "no come" o "no quiere comer"?
¿Es una "lucha" hacer que coma?

Te recomiendo leer este artículo del Dr. Jesús Garrido García:

http://www.mipediatraonline.com/consultas-mas-frecuentes/dieta-sana/el-nino-que-come-mal

Espero te sea útil.

Saludos, Zulme Lomelli


lunes, 10 de junio de 2013

¿CÓMO AYUDO A ELEVAR LA AUTOESTIMA DE MIS HIJOS?


La autoestima es el grado en que uno se quiere a sí mismo. Le atribuimos un valor (positivo, negativo, alto, mediano o bajo) a nuestras características personales, como si nos midiéramos con una regla y nos colocásemos en un punto determinado de ella. En este sentido, la autoestima implica conocer las cualidades y defectos que uno tiene.

Desde muy temprano, formamos nuestra autoestima a partir de la interacción con otras personas, a través de varias fuentes:

  1. Los adultos del contexto cercano (padres, maestros, familiares) transmiten mensajes sobre las características de los niños: “linda”, “inteligente”, “simpático”, “terrible”, “travieso”…  Los niños van absorbiendo todos estos mensajes y así se van formando una imagen de quiénes son y cómo son ellos. Por otra parte, los adultos también son los primeros modelos que los niños tienen a imitar.

  1. Los otros niños (en escuela, juegos) actúan también como transmisores y modelos, pero además son puntos de comparación, sobre todo si tienen la misma edad: “él es más avispado que yo”; “yo soy más inteligente que tú”, “los demás son más divertidos que yo”…

  1. A través de la socialización, aprendemos los valores adoptados por nuestra cultura (familia, escuela, medios de comunicación, etc.). La sociedad nos indica cuáles características personales son aceptables y cuáles no son deseables.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de los extremos de la autoestima?

Tendemos a creer que una alta autoestima es deseable porque dispone a la persona para producir y relacionarse mejor con los demás. Se asocia con bienestar, mejor salud, satisfacción y éxito. Sin embargo, cuando la autoestima es muy alta, se corre el riesgo de tener metas demasiado optimistas que pueden resultar inalcanzables, una personalidad arrogante que genere problemas de adaptación a grupos (por creer que los demás son menos eficientes) y carencia de empatía (lo cual haría difícil el establecimiento de vínculos duraderos y confiables a lo largo de la vida).

Por otra parte, una baja autoestima suele considerarse desfavorable para la producción y el desempeño exitoso del individuo en el logro de sus metas. Se asocia con malestar, inconformidad, enfermedad y estancamiento. La baja autoestima es una desventaja en sí misma.

Una muy baja autoestima puede relacionarse con el desarrollo de problemas emocionales (depresión, suicidio), personalidad vulnerable o sumisa (víctimas fáciles), poco poder para tomar decisiones y dificultad para sostener una vida independiente.

¿Cómo podemos ayudar a elevar la autoestima de nuestros hijos?



- Aumentar el contacto cariñoso: abrazar, besar, decir “te amo” con más frecuencia.

- Elogiar sus pequeños y sus grandes logros, aun cuando pensemos que su deber es hacer las cosas bien.

- Aumentar nuestra comunicación. Hablarles más, sermonear menos. Mientras mejor nos comuniquemos, más fuerte será la confianza entre nosotros.

- Apoyarlos para enfrentar el fracaso (acompañarlos en sus aprendizajes, revisar los errores, enseñarles a corregirlos, orientarlos para empezar de nuevo).

- Evitar las descalificaciones y las comparaciones (usualmente, las personas con baja autoestima se sitúan en el lado desfavorecido; por eso se sienten disminuidas).

- LO MÁS IMPORTANTE: aceptarlos como son. Si logramos esto, la consecuencia es que se aceptarán a ellos mismos, serán personas orgullosas y felices.

¡Empecemos hoy!


jueves, 8 de marzo de 2012

Emprendimiento para mujeres


Según datos del Censo 2011, el 40% de los hogares en Venezuela están liderados por mujeres. Varios estudios dan cuenta de esto y hasta se ha acuñado el término: "familia matricentrada" para caracterizar esta forma de organización común de la familia popular venezolana, donde todos los asuntos de la vida familiar y doméstica giran en torno a la madre y es ella quien suele tomar las decisiones importantes.
Tenemos, entonces, una sociedad de madres. El problema es que estas madres son también mujeres que deben cumplir muchos otros roles en otros contextos: trabajo, pareja, desarrollo personal, etc. Ningún empleo ha sido pensado realmente para la mujer con hijos. Las mujeres trabajadoras nos enfrentamos constantemente con dificultades relacionadas con el cuidado de los niños. No existe Ley laboral, ni jefe, ni jefa, que contemple las necesidades de las mujeres que son madres. Piensa un momento: si te llevas a sus hijos al trabajo, ¿podrás cumplir cabalmente con tus actividades laborales sin preocuparte por lo que estén haciendo tus niños?; ¿estarían tus hijos en un ambiente que les permita jugar o hacer los deberes escolares mientras tú trabajas?
Una opción para disminuir el impacto de esta situación, la conforman los empleos a medio tiempo, pero estos son muy escasos y la remuneración es insuficiente para mantener un hogar. Otra opción, que quizás miremos con duda por los riesgos y la incertidumbre que conlleva, es el emprendimiento.




¿Qué es el emprendimiento?

Hablamos de emprendimiento cuando decidimos dedicarnos por cuenta propia a una actividad para generar ingresos. Desarrollar un negocio en forma independiente, como una empresa casera, una firma personal o insertarse en un sistema de multinivel, son ejemplos actuales de emprendimiento. Entre sus características principales, encontramos:

- Independencia relativa. No necesariamente hay un(a) jefe(a). Muchas veces uno tiene que ser su propio jefe y esto implica que uno debe tener claridad en lo que quiere de su trabajo: sus metas, los planes para lograrlas y los recursos materiales y humanos que uno necesita para poner en marcha sus ideas.


- Motivación intrínseca. Uno mismo se organiza según su conveniencia y plantea los modos de recompensarse por el trabajo bien realizado o las formas de corregir los errores. Todo esto hace que el trabajo sea más placentero, porque se produce una sensación de orgullo por los logros que se van obteniendo.
- Incertidumbre e inestabilidad relativa. En un mundo donde lo que usualmente buscamos es un “trabajo estable”, las nociones de incertidumbre e inestabilidad lucen poco atractivas. Sin embargo, son las características que nos impulsan a actuar y buscar nuevas soluciones a los problemas. Es bueno sentir incertidumbre ante un posible prospecto cuando deseamos hacer una presentación de nuestro servicio o producto. La incertidumbre nos indica que la persona puede aceptar o rechazar nuestra alternativa. Si la rechaza, significa un aprendizaje sobre lo que no debemos hacer en una próxima oportunidad. Si acepta significa un nuevo logro para nosotros. En ambos caminos vamos bien. La inestabilidad a menudo se asocia con inseguridad o falta de metas claras. En el caso del emprendimiento, la inestabilidad es relativa porque lo que puede cambiar son las cantidades y la frecuencia del ingreso o los recursos a disponer para alcanzar las metas, pero éstas se mantienen firmes. En este sentido, es preferible hablar de flexibilidad o capacidad de adaptarse a los cambios.
Cada una de las características mencionadas tiene su opuesto: una serie de miedos y justificativos que impiden que uno se decida por emprender una actividad independiente: desconocimiento acerca de los negocios, desconfianza en uno mismo, escepticismo sobre las propias capacidades (¿soy capaz de ganar en un mes lo que ganaba en dos años de trabajo?; ¿merezco tener tanto dinero?), creencias acerca de la competencia (“ellos son expertos; yo apenas estoy llegando”), y miles de cosas más.
La decisión por el emprendimiento es equivalente a estar frente a una gran piscina, con los dedos de los pies en el borde y sin saber si lanzarnos o no.




Si tú eres una mujer, jefa de familia, madre, que está en este borde, la recomendación para ti es que si estás a punto de emprender un proyecto de vida o de trabajo: lánzate y no te desvíes del carril. No te preocupes si otros van adelante. Preocúpate por nadar cada vez mejor.


















martes, 23 de agosto de 2011

Taller de autoestima para Mujeres: Re-conócete a tí misma


Amiga:

  • Redescubre tus emociones.
  • Ponle fecha a tus metas.
  • Celebra tu existencia.

Participa en el
Taller "Re-Conócete a ti misma".

Sábados 3 y 10 de Septiembre, 2011. Caracas.

Facilitadora: Zulme Lomelli (Psicóloga, Profesora de la Universidad Central de Venezuela).

Información e inscripciones: (0212) 743.16.32, zlcursos2010@gmail.com

Visita también: http://www.zlcursos.blogspot.com

Usa tu talento


En medio de la desesperación, un amigo le dice a Raquel Accioli, quien se ha quedado sin empleo y sin casa: “seguramente tienes algún talento… explota eso que sabes hacer”. Fue un momento de revelación. Raquel sabía cocinar muy bien. Comenzó a vender sándwiches en la playa y, con tesón, hizo crecer su negocio hasta convertirse en una respetada empresaria de la gastronomía.

Lo anterior es una reseña de la popular telenovela brasileña Vale Tudo (1988) y, si bien podríamos tener cierta incredulidad por tratarse de una ficción, también podemos decir que historias como estas pueden ocurrir y, de hecho ocurren, en la vida real.

¿Tienes una meta que hayas querido conseguir durante mucho tiempo y la has postergado porque otras cosas son más urgentes? A lo largo de nuestras vidas nos encontramos con encrucijadas en las que debemos tomar decisiones al costo de abandonar antiguos sueños y deseos. Al final muchas veces nos queda una sensación de arrepentimiento o, incluso, de vacío.

¿Es posible convertir esos sueños y deseos en metas concretas? La respuesta puede ser otra pregunta: ¿por qué no? Tal como en el caso de Raquel Accioli, todos tenemos un talento resaltante y éste es el medio que sirve para alcanzar las metas.

La
clave está en identificar el talento resaltante, proponer metas realistas y trabajar con nuestro talento enfocándonos en el logro de esas metas. Esto requiere organizar nuestro tiempo y actividades dentro de un proceso de cambio. Aunque no siempre significa que debamos dejar
de hacer lo que actualmente hacemos (p.ej. nuestro empleo), en ocasiones el cambio sí debe ser radical, debido a que podemos estar involucrados en un círculo vicioso que no nos permite
ver más allá de lo que estamos acostumbrados. Por ejemplo: trabajar en una oficina esperando el día de pago porque creemos que es la única forma de obtener un ingreso.

¿Quieres cambiar? Muchas barreras se te ocurrirán para impedirte avanzar de una fase a otra: “esto es ridículo”, “yo no tengo los estudios correspondientes”, “no tengo tiempo”, “soy demasiado viejo(a)”, “soy demasiado joven”, “lo intenté antes y no sirvió de nada”, “los sueños, sueños son”… Todas estas barreras para el cambio pueden englobarse en un solo término: autosabotaje. Lo bueno es que, si has sido capaz de identificarlo, entonces ya eres capaz de emprender acciones para lograr tus objetivos.

¿Cuál es tu talento? Piénsalo y escríbeme.

Hasta la próxima.

lunes, 8 de agosto de 2011

TALLER PARA MUJERES: RE-CONÓCETE A TÍ MISMA


Dirigido a mujeres desde 25 años de edad, que deseen redescubrir sus potencialidades y formular nuevas metas para sus vidas.

Contenidos:
  • Reconoce tus emociones.
  • Redescubre tu potencial.
  • Formula nuevas metas y planes para tu vida.

Bailoterapia al final de cada sesión.

Próximamente anunciaremos las fechas y la información para la inscripción.

Lugar: Caracas, Venezuela.

sábado, 14 de agosto de 2010

¿Pierde la paciencia con sus niños pequeños?


A menudo los padres y madres expresan que pierden la paciencia con facilidad ante los berrinches o las travesuras de sus hijos. Consideran que con algunas de estas acciones los niños los están retando para que finalmente les permitan el objeto o la actividad que desean. Otras veces, dicen sentirse arrepentidos por haber reprendido a sus hijos de forma exagerada y la culpa les hace echarse para atrás en cuanto al cumplimiento de las normas establecidas.
¿Qué debemos hacer los padres y madres, así como otros adultos a cargo del cuidado y la educación de los niños, cuando sentimos que estamos a punto de perder la paciencia? Si usted se hace esta pregunta, las siguientes recomendaciones pueden serle útiles:

- Tome en cuenta la edad del niño o niña. Si son muy pequeños, menores de cinco años, simplemente retírelos de la situación peligrosa y colóquelos a una situación segura. Cuando se trate de agarrar un objeto no permitido, retíreles el objeto y sustitúyalo por otro permitido (p.ej., un peluche, un juguete inocuo, una almohada). Las explicaciones sobre la prohibición deben ser muy sencillas.

- Respire profundo y cuente diez (10) segundos. Esto le ayudará a calmarse y a obtener una mejor actitud para manejar la situación.

- A los niños hay que dedicarles tiempo. Generalmente los adultos estamos demasiado ocupados y nos volvemos un lío para atender a los niños y realizar nuestras obligaciones. En este caso, conviene establecer rutinas de actividades para los niños y aprovechar sus momentos de descanso para encargarnos de lo propio. Si es posible, solicite ayuda de otra(s) persona(s). Los ratos de juego en el corral o el momento en que los niños ven televisión, nos sirven para realizar algunos oficios de la casa mientras ellos están entretenidos.

- No dé por sentado que los niños pequeños entienden todo lo que se les dice ni que actúan conscientes de las posibles consecuencias. Si tienen un pequeño accidente, atiéndalos de inmediato, evitando reprenderlos porque “se portaron mal”. Ellos no podían anticipar las consecuencias de sus acciones. En cambio, explíqueles el por qué del accidente para que no lo repitan después.

- Acostúmbrese a abrazarlos y apoyarlos cada vez que se comportan de la manera adecuada. Así será más fácil que, tanto ellos como usted, estén tranquilos la mayor parte del tiempo.

martes, 20 de julio de 2010

Psicología Positiva: la Psicología del Siglo XXI


El nombre de Martin Seligman se dio a conocer en el campo de la psicología a partir de sus investigaciones sobre la desesperanza o indefensión aprendida (también “desamparo aprendido”), un fenómeno descrito en situaciones de laboratorio donde los animales se inhibían de dar cualquier respuesta, debido al fracaso de sus respuestas anteriores para eliminar la constante estimulación aversiva a la que eran expuestos. Extrapolando estos hallazgos al ámbito de la conducta humana, se afirma que la desesperanza aprendida se caracteriza por la ausencia de respuestas ante situaciones adversas por la creencia de que es imposible resolver tales situaciones, independientemente de lo que uno haga. Por supuesto, dicha creencia se fundamenta en las experiencias fallidas que se tuvieron anteriormente con situaciones similares.

Con el paso del tiempo, Seligman se interesó progresivamente en los casos donde los sujetos se recuperaban de la adversidad y, al tiempo que otros colegas alrededor del mundo, abrió todo un campo de investigación dedicado a identificar las características, las condiciones y los recursos que la gente utiliza para enfrentar exitosamente las circunstancias de la vida. Así, desde los últimos años del siglo XX, en las revistas científicas comenzaron a aparecer trabajos sobre temas como el afrontamiento, la resiliencia, el optimismo, el amor, los beneficios de la risa y la inteligencia emocional, entre muchos otros; generándose un movimiento global que propone el estudio científico de aspectos asociados con el bienestar, al cual se le ha atribuido el título de Psicología Positiva. El libro de Seligman: “La auténtica felicidad”, publicado en 2002, se convirtió en la referencia piloto de este movimiento.

Este nuevo enfoque tiene fuertes fundamentos en la Psicología Humanista, cuyo interés es la comprensión del hombre en su totalidad y como un ser pleno de capacidades para forjar su propio destino. Adicionalmente, la Psicología Positiva adopta elementos útiles de otros enfoques terapéuticos y de asesoramiento, tales como el modelo cognitivo-conductual y la psicoterapia.

Sin embargo, la Psicología Positiva persigue un objetivo mayor: convertirse en una verdadera ciencia de lo humano. En este sentido, la Psicología Positiva está haciendo esfuerzos por lograr una propuesta teórica a partir de evidencias empíricas, centrándose en los aspectos “positivos”, sanos, de la vida humana, en oposición a la tendencia usual de las demás ramas de la psicología, que se preocupan esencialmente por la patología y el malestar.

sábado, 31 de mayo de 2008

Fotos del Taller "Armonía en Casa", Mayo 2008




El Taller "Armonía en Casa", realizado el sábado 31 de mayo fue todo un éxito, gracias a la participación de los asistentes y la buena disposición de la Dirección de Eventos, del Ateneo de Caracas.
En la próxima entrega, les ofreceré algunos consejos prácticos para negociar en familia y resolver conflictos en el ambiente doméstico.
¡Hasta pronto!

jueves, 1 de mayo de 2008

TALLER: ARMONÍA EN CASA 2008




El sábado 31 de mayo, estaré conduciendo el TALLER ARMONÍA EN CASA, destinado al aprendizaje de técnicas básicas para el manejo de conflictos en la familia. El evento se realizará en el Ateneo de Caracas, piso 2, sala 3, desde las 9:00 a.m., hasta la 1:00 p.m.
Temas:

* Conflictos en la familia.
* Técnicas básicas para el manejo de conflictos (énfasis en la comunicación y la negociación).


Valor: Bs.F. 75,00 por persona.
Incluye:
Material de apoyo.
Refrigerio.
Certificado de participación.

Información e inscripciones: (0212) 911.57.31 y (0414) 730.26.09.

sábado, 19 de abril de 2008

Integrando a los niños y niñas retraídos


¿Qué podemos hacer para que nuestros niños y niñas participen más en sus actividades de grupo?

Observarlos y evaluarlos, para luego detectar las áreas específicas que deben atenderse. Por ejemplo, es importante distinguir si su falta de interacción se debe a desinterés, problemas de atención o a falta de habilidades sociales.

Promover actividades cooperativas en el aula y en el hogar, donde la función de cada participante tenga la misma importancia que la de los demás y sea indispensable para el logro del objetivo grupal.

Ensayar juegos de roles o dramatizaciones con títeres, fábulas y cuentos. Esto ayuda a que los niños comprendan la diversidad de emociones y modos de pensar de los demás; desarrolla su empatía y su preocupación por los otros.

Fortalecer los hábitos de cortesía, normas de convivencia y las habilidades de comunicación.

Evitar compararlos con niños y niñas que parecen más dinámicos o exitosos, pues lo que se logra con las comparaciones es profundizar los sentimientos de desconfianza e inseguridad hacia sí mismos.

Resaltar sus habilidades y destrezas en otros ámbitos de la vida, como el arte y el deporte.

Para otras recomendaciones, visitar: http://psicologa-sos.blogspot.com/2013/06/como-ayudo-elevar-la-autoestima-de-mis.html

miércoles, 16 de abril de 2008

Niños retraídos: ¿qué tan bueno es ser muy tranquilo?


Los vemos en el patio del colegio y decimos que queremos tener uno como ellos, porque son tranquilos, silenciosos y obedientes. Son la minoría entre tantos bullangueros y revoltosos.

Sí, deseamos que nuestros hijos sean tranquilos, pero, ¿será bueno que lo sean demasiado?

Los niños y niñas con aislamiento o retraimiento, suelen estar apartados del resto, prefieren los juegos en solitario o mantenerse sentados mirando a los demás. Suelen callar sus emociones y necesidades, por lo que evitan pedir lo que necesitan e, incluso, se abstienen de buscarlo por ellos mismos. Sus muestras de afecto pueden ser planas o poco expresivas, no obstante, poseen una excelente capacidad de introspección que les permite comprender mejor sus emociones y controlarlas. Por esta razón, muchas veces los niños con retraimiento, se concentran y aprenden rutinas con más facilidad que otros niños.

La tendencia al aislamiento o retraimiento social, a menudo puede ser confundida con trastornos del desarrollo tales como el déficit de atención, trastornos del espectro autista y retardo en el desarrollo. Una adecuada evaluación puede evitar diagnósticos precipitados. En ocasiones, basta una estimulación diferente para lograr que los niños o niñas más aislados se interesen por las actividades sociales en su grupo de pares.

Es importante observar detenidamente el contexto de relaciones de los niños con retraimiento, si se inhiben sólo ante ciertas personas o situaciones, explorar si hay tensiones continuas en el ambiente familiar o escolar, si se les exige más de lo que pueden dar en determinado momento o si no se les presta atención ni confianza. Mientras más temprano se detecten las causas y se describan las dificultades de interacción, mejor será el desenvolvimiento de estos niños y niñas en su vida social futura.

En la próxima entrega, les presentaré algunas recomendaciones para hacer que nuestros niños y niñas con retraimiento sean más participativos y se integren en las actividades con sus compañeros.

Para otras informaciones relacionadas, visitar: http://psicologa-sos.blogspot.com/2013/06/como-ayudo-elevar-la-autoestima-de-mis.html

sábado, 22 de marzo de 2008

¿Cómo apoyar a los hijos durante el divorcio?


En primer lugar, es recomendable observar si los comportamientos habituales de los hijos cambian en una forma preocupante durante el proceso de separación o divorcio de los padres; es decir, si estos cambios interfieren con el resto de sus actividades, afectan su salud o dificultan las interacciones con otras personas.

Conviene facilitarles la expresión de sus sentimientos de rabia o tristeza en un ambiente seguro, como por ejemplo, el batirse contra un almohadón, si se trata de niños muy pequeños. También se les puede incentivar para realizar actividades artísticas o deportivas, si son niños más grandes.

Es indispensable prepararlos para los cambios que vendrán, informarles sobre las mudanzas, los nuevos horarios, las rutinas y funciones que cada quien deberá cumplir en lo sucesivo.

Padres y maestros deberán comprender que una caída en el rendimiento académico es previsible, pues muchos factores intervienen en el funcionamiento cognitivo de los niños y adolescentes durante el proceso del divorcio: la concentración se dispersa, la atención se debilita, la memoria se bloquea, entre otros efectos. Por estas razones, es indispensable estar preparados para apoyar a los niños y adolescentes en sus estudios durante las fases del divorcio. En este sentido, sería recomendable disponer de formas de acompañamiento para la realización de las tareas y preparación para los exámenes.

Finalmente, se debe evitar poner a los hijos a favor o en contra de alguno de los padres, y evitar también el “juego del muertito” (hacer como si el otro ya no existiera). Esto conduciría al desarrollo de sentimientos ambiguos hacia los padres, lo cual podría repercutir en los vínculos interpersonales que los hijos puedan tener en edades más avanzadas.

En conclusión, la palabra clave en lo que se refiere a la orientación de los hijos de padres que se divorcian es “acompañamiento”, y esto no sólo consiste en estar con los hijos sino también en ayudarlos en sus actividades mientras la familia vive el proceso de la separación.

martes, 18 de marzo de 2008

¡Quiero divorciarme!, pero ¿cómo lo enfrento?


Muchas veces me piden orientación para que una pareja que quiere divorciarse lo haga en la forma menos traumática posible. Mis consejos son siempre los mismos y se enfocan en mantener la calma y reflexionar acerca de la situación, de manera que la familia y la pareja puedan encontrar una solución bien pensada e informada.

Puede resultar útil conversar con personas que se han divorciado y explorar cómo ellas han vivido todo el proceso.

Vivir un año separados es una recomendación legal, pero no obligatoria. Durante este tiempo cada miembro puede pensar sobre sus sentimientos y la situación de la pareja. Este lapso los prepara también para decidir entre la reconciliación o el divorcio. Aun en los casos de concubinato, la separación es recomendable.

Durante la separación y con el apoyo adecuado, los miembros de la pareja pueden:

¨ Aprender a comunicarse entre ellos mismos, evitando acusaciones y descalificaciones.

¨ Entender los intereses y necesidades de cada uno en la relación, así como prever los efectos de su decisión en los demás miembros de la familia y en el futuro.

¨ Hacer un balance de pérdidas y ganancias con respecto a estar juntos o separados.

¨ Dar nuevos significados a la situación de la pareja y a la función que cada uno cumple dentro de la misma.

¨ Aclarar sus propios sentimientos y su aptitud para “irse o quedarse”.

¨ Tomar una decisión basada en la reflexión y la madurez emocional, en vez de una decisión intempestiva.


Con respecto a las características de la comunicación de la decisión a los hijos, conviene ensayar lo que se les dirá con frases sencillas, evitando los rodeos; intentar la relajación antes de la reunión, procurar un ambiente y momento tranquilos, para poder conversar. Sugiero que ambos padres estén presentes y tengan igual participación en la comunicación, porque los hijos querrán hacer preguntas a cada uno.

Es importante que los padres no usen a los hijos como escudo para defender la permanencia de la relación. También deben evitar buscar aliados entre los hijos; porque ser un aliado para uno significa ser un enemigo para el otro. Los padres deben respetar los sentimientos de los hijos así como lo que cada uno representa para ellos (p.ej.: dejar de repetir los defectos del otro ante el hijo que lo idolatra).

Evitar la influencia de los chismes y aprender a detectar a los consejeros mal intencionados: muchas veces otras personas se presentan como buenos amigos pero, en el fondo, buscan recrearse con la desdicha ajena.

Y a los miembros de la pareja les digo que si éste va a ser su último trabajo en equipo, por favor, ¡háganlo bien!

En la próxima entrega, plantearemos algunas sugerencias para atender a los hijos de parejas que están en el proceso del divorcio.

sábado, 8 de marzo de 2008

ALGUNOS EFECTOS DEL DIVORCIO EN LA FAMILIA


La disolución de la pareja marca importantes huellas en el desenvolvimiento total de la familia. Los hijos y otros familiares, así como los amigos comunes sufren por la pérdida del vínculo marital.

En los hijos los efectos son dolorosos y las manifestaciones dependen de la edad o momento evolutivo, así como del apego hacia cada progenitor. Los más pequeños pueden enfrentar confusión en el seguimiento de las normas y el reconocimiento de la autoridad, son particularmente sensibles a las tensiones en el clima afectivo de los padres (se enferman, se vuelven desanimados o inquietos). En la niñez media, los hijos pueden presentar comportamientos regresivos (hacen cosas propias de edades más tempranas, como mojar la cama, berrinches, desobediencia, manipulaciones emocionales). Una edad crítica se sitúa entre los 9 y los 11 años (pre-pubertad), porque es un momento clave para identificación sexual y personal. En la adolescencia, pueden volverse rebeldes o apáticos con el entorno, desafiantes, críticos y rencorosos. En la mayoría de los casos, cuando los hijos están dentro del sistema escolar, se observan reducciones importantes en la motivación para los estudios y en el rendimiento académico.

Los casos de niños y adolescentes son los más delicados porque, al ser menores de edad, deben permanecer bajo la tutela de uno de los padres. No es suficiente con que el niño o el adolescente tenga el derecho de decidir con quién quiere vivir; deben reunirse otras condiciones, por ejemplo, el compromiso que tenga el progenitor en hacerse cargo de la tutela, la capacidad económica (por ejemplo, su capacidad para generar ingresos y mantener un empleo), la madurez intelectual y emocional para hacerse cargo, la responsabilidad, entre otras. Por tanto, la tutela se asignaría al progenitor más idóneo, es decir, el que reúna las mejores condiciones.

La pelea legal por la tutela de los hijos también genera desconcierto, rencor y miedo por la pérdida de alguno de los progenitores, lo cual, en muchos casos se hace prácticamente efectivo (muchas veces, la madre se queda con los hijos, el padre se va y no aparece más). Los sentimientos de los hijos suelen ser ambivalentes: enfrentan amor y rencor al mismo tiempo, pueden sentirse culpables por el problema de los padres (lo cual empobrece la estima y la confianza en sí mismos; a veces creen que no merecen el amor de sus padres ni de las demás personas).

Otros familiares, como los padres, abuelos, suegros, cuñados y demás, se ven obligados a decidir entre mantener o disolver lazos y alianzas que habían desarrollado con el miembro de la pareja que se va y con la familia de éste. Podemos decir, entonces, que la disolución de la pareja es también un divorcio entre familias. Muchas veces, se observa deterioro en las redes de apoyo dentro de la familia, especialmente cuando uno de los miembros de la pareja era el principal cuidador de algún familiar enfermo o anciano.

En los próximos blogs, les ofreceré algunos consejos a las parejas que se quieren divorciar y a las personas que están involucradas en la orientación de los hijos y la familia, para ayudarles a llevar el proceso de la mejor manera posible.